Osteomielitis (2ª parte)

14-05-2018

Debido al tipo de pacientes con los que trabajamos en CMUC España, es conveniente hablar de las características de la osteomielitis, un tema tratado anteriormente, en casos de insuficiencia vascular.

Cuando los vasos sanguíneos se lesionan o se bloquean, al cuerpo le resulta difícil distribuir las células que combaten las infecciones para evitar que una infección menor pase a ser de un mayor grado. En caso de los pacientes con problemas vasculares, lo que comienza como un pequeño traumatismo cutáneo puede avanzar a una úlcera profunda, puede exponer el tejido profundo y el hueso a una infección.

Aproximadamente un 10-20% de las infecciones leves y un 50-60% de las infecciones graves de las úlceras se complican con osteomielitis, tanto por vía hematógena como por contigüidad. Los síntomas generalmente se desarrollan 2 semanas después de la infección, incluyendo fiebre, dolor e hinchazón en los huesos involucrados. En caso de una úlcera de una duración de más de 4 semanas y evolución tórpida, la exposición ósea (observar una parte del hueso o notarlo al tacto al explorar la herida) será el primer diagnóstico “presuntivo” de osteomielitis. El diagnóstico se confirmará o descartará una vez realizada una radiografía y toma de muestra ósea para cultivo o análisis sanguíneo. La aparición de una infección ósea en los pacientes con problemas vasculares suele ser causada por las bacterias gramnegativas no fermentadoras (microorganismos aerobios, como las Pseudomonas por ejemplo), a diferencia de las otras heridas donde predominan las bacterias de grupo anaerobio. Dentro del grupo de los pacientes con problemas vasculares, los especialmente vulnerables son los pacientes con diabetes, sobre todo con mal control glucémico. Esta patología aumenta el riesgo de osteomielitis en estos pacientes unas 10 veces con relación a los pacientes que no la padecen y a su vez crece el peligro de amputación por mal control de la infección, aumentando la morbimortalidad.

 

 

A parte de los problemas circulatorios, que impiden la llegada de las células que combaten la infección y dificultan la eficacia del tratamiento antibiótico, los pacientes diabéticos mal controlados disponen de un sistema inmunológico debilitado y, a menudo, presentan neuropatías en los miembros inferiores. La relación entre la neuropatía y la osteomielitis reside en que, al producirse un pequeño traumatismo en el miembro, el paciente no lo percibe por problemas de sensibilidad siendo muy fácil que se infecte y penetre hasta el tejido óseo. A estos aspectos de los pacientes diabéticos, se les podría añadir una complicación muy grave del pie diabético, que sería la artropatía de Charcot.

Además de producir deformaciones importantes en el pie del paciente, lo que aumenta el riesgo de ulceración e infección, puede desencadenar destrucción ósea difícil de distinguir de la producida por la osteomielitis. En resumen, la complejidad que causan los problemas circulatorios y diabetes, estos pacientes tienen un alto riesgo de padecer osteomielitis cuando el control de la úlcera no es correcto. Por ello, es importante recordar las acciones que se llevarán a cabo para prevenir y tratar las infecciones.

  • Exploración física para detectar presencia de traumatismos; diaria por parte de los pacientes o sus cuidadores y periódica por parte de los profesionales de salud.
  • Control de la diabetes. Uso de medias de compresión, para mejorar la circulación en los miembros inferiores.
  • Uso de calzado adecuado.
  • Cuidados higiénico-dietéticos: como lo son la higiene personal, una buena alimentación e hidratación, cuidados de la piel y correcta gestión de la medicación.
  • Ante la aparición de una herida que evoluciona de forma sospechosa, acudir a un profesional sanitario especializado.
  • Controles periódicos por parte de los especialistas endocrinos, vasculares y AP.

 

El tratamiento de la osteomielitis en estos pacientes es similar al que ya se ha descrito en el apartado anterior, aunque presenta unas características para tener en cuenta:

  • En caso de que exista vasculopatía periférica, el antibiótico tendrá más dificultad para llegar al foco de la infección, lo que puede requerir dosis elevadas de éste.
  • En los pacientes diabéticos, puede existir una alteración de la función leucocitaria, por lo que sería preferible el uso de antibióticos bactericidas.
  • Es frecuente insuficiencia renal, por lo que habrá que evitar el uso de fármacos nefrotóxicos.

 

 

 

Por todo ello, es muy importante que en el tratamiento de úlceras de estos pacientes lo realice un equipo multidisciplinar para un diagnóstico preciso (cirugía vascular) y realización de curas especializadas (enfermería y podología), utilizando los medios más avanzados como T.P.N. (terapia de presión negativa), Kláser, cura en ambiente húmeda y además de la participación del propio paciente y sus familiares o cuidadores; para así conseguir evitar la aparición de la osteomielitis y las complicaciones que puede traer.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia. Al continuar navegando consideramos que acepta nuestra política de cookies aceptar