Ventosas

02-10-2018

terapia con ventosas

Las ventosas son un antiguo método terapéutico que se emplea en las Medicinas Tradicionales desde hace más de 3.000 años. Egipcios, griegos, sumerios, persas y romanos dejaron constancia escrita de su uso y de sus múltiples beneficios tanto físicos como psíquicos.

La terapia de ventosas tiene en China una larga historia que se remonta a más de 2.000 años, en Europa y América empezaron a utilizarlas a principios del siglo XIX y desde entonces se confirma clínicamente lo que mostraba la observación en la práctica; su aplicación aporta numerosos beneficios para la salud.

Los mecanismos de acción de las ventosas inciden principalmente en la dermis, de modo que modifican los intercambios nutricionales de sus células y las de los tejidos subyacentes (sustancia fundamental: fibrocitos, istiocitos, iastocitos y adipositos), provocando una acción local y a distancia de orden reflejo. La iodificación de esta respuesta orgánica dependerá de la fuerza de succión, el tiempo de permanencia y las zonas corporales de aplicación. Es una forma de extraer energías que se tornan nocivas para el organismo.

La aplicación de ventosas provoca:

  • Efecto revulsivo (inflamación externa para paliar un problema interno)
  • Efecto relajante muscular, analgésico, hiperemia local, elimina factores patógenos externos, sobretodo frío y humedad
  • Activa la circulación de la sangre y la linfa, estimula el metabolismo, regulan el sistema nervioso, aumenta las defensas y mejoran los tendones.

Al igual que la acupuntura, las ventosas tratan todo tipo de enfermedades crónicas o nerviosas (depresión, insomnio), dolores, problemas musculares, tendinosos u óseos.

terapia con ventosas

Ayudan a lograr un profundo estado de relajación y bienestar. Por el contrario, no deben utilizarse para tratar enfermedades con fiebre, ni cuando el paciente esté inconsciente o en estado de embriaguez. Tampoco se deben aplicar en la zona lumbar o abdominal en embarazadas. Se pueden utilizar en: refriados, tos, asma, celulitis, dismenorrea, entumecimiento de los miembros, contracturas musculares,…

Las ventosas pueden aplicarse de manera aislada, aunque suelen ser combinadas con otras terapias como el masaje. Existen varias técnicas de aplicación: fijas, móviles, flash, con calor, etc. Uno de sus efectos secundarios típicos es la de dejar hematomas en la piel, en casos de retención o si existe un bloqueo importante que requiere manipulación intensa. Estos hematomas desaparecen en pocos días sin dejar secuelas.

Técnica de aplicación sencilla, consiste en adherir al cuerpo unos vasos o tazas, bien de cristal con calor o de plástico mediante un émbolo que provoca vacío, sobre la zona del cuerpo a tratar, de donde pretendemos extraer esa energía estancada que produce síntomas dolorosos.

En ocasiones se suele preceder esta acción de pequeñas micro sangrías, ante determinados estados que, por la exploración, podemos comprobar que existe un estancamiento, como por ejemplo una inflamación provocada por una contractura muscular. Esa pequeña sangría llevada a cabo con lanceta, martillo de 7 puntas o agujas de acupuntura especial para esta técnica, a continuación se aplica la succión de la ventosa que va a provocar la rotura del estancamiento sanguíneo y posterior alivio del dolor y reequilibrio de la zona afectada.

Fuentes: Pequeño manual para terapia con ventosas por Sri Deva Fénix. Tratado de Acupuntura y Medicina Tradicional China: tratado de sanación en el arte del soplo.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia. Al continuar navegando consideramos que acepta nuestra política de cookies aceptar