Las úlceras venosas continúan siendo una de las lesiones crónicas más frecuentes en la práctica clínica. Su manejo exige actuar sobre la causa subyacente —la insuficiencia venosa crónica— y, al mismo tiempo, controlar factores locales como el exudado, la carga bacteriana, el dolor, la maceración y el deterioro de la piel perilesional.
Dentro de este contexto, los apósitos de espuma constituyen una de las alternativas más utilizadas para el tratamiento local de heridas con exudado moderado o abundante. Su comportamiento adquiere especial relevancia cuando se emplean bajo sistemas de compresión, donde la capacidad de absorción y retención del exudado resulta determinante para mantener un entorno adecuado de cicatrización. La terapia compresiva sigue siendo el tratamiento fundamental de las úlceras venosas al actuar directamente sobre la hipertensión venosa responsable de la lesión.
Índice
El reto clínico del exudado bajo compresión
La presencia de exudado abundante es una característica habitual en muchas úlceras venosas. Cuando este exudado no se controla adecuadamente aparecen complicaciones frecuentes como maceración de la piel perilesional, dermatitis asociada a la humedad, aumento del dolor y mayor riesgo de deterioro tisular.
El objetivo del apósito no consiste únicamente en absorber líquido. Debe ser capaz de retenerlo incluso cuando la extremidad se encuentra sometida a presión, evitando que el exudado regrese hacia la superficie cutánea o se distribuya lateralmente sobre la piel sana.
Además, el apósito debe mantener un contacto atraumático con el lecho de la herida, facilitar los intercambios gaseosos y permitir intervalos de cura compatibles con la evolución clínica del paciente.
Divulgacion_poster_skinfoamDos casos clínicos de úlcera vascular compleja
Un trabajo presentado por Cerame Pérez y García Toro evaluó el comportamiento terapéutico de un apósito de espuma no adherente en dos pacientes con úlceras vasculares tratadas mediante cura en ambiente húmedo y vendaje de compresión. El primer caso correspondía a una úlcera venosa estadio III con seis meses de evolución, infección por *Escherichia coli*, exudado abundante, dolor intenso, dermatitis, maceración y presencia de tejido necrótico y esfacelos. El tratamiento incluyó hidrofibra con plata, espuma no adherente, ácidos grasos hiperoxigenados y compresión.
El segundo caso era una paciente diabética con una úlcera vascular estadio III infectada por *Proteus*, con tres meses de evolución, dolor elevado, maceración perilesional y presencia de esfacelos. El protocolo terapéutico combinó hidrogel, hidrofibra con plata, espuma no adherente y vendaje compresivo. Ambos pacientes presentaban lesiones complejas, con elevada carga inflamatoria local y alteraciones significativas de la piel circundante.
Los resultados observados en los casos relacionados con el apósito
Los autores documentaron varios hallazgos de interés clínico. El apósito permitió espaciar las curas hasta intervalos de 72 horas, manteniendo el control local de la herida. Asimismo, se observó una adecuada retención vertical del exudado, evitando la aparición de nueva maceración en la piel perilesional. Finalmente, ambos casos evolucionaron hacia la cicatrización de la lesión.
Desde el punto de vista asistencial, estos resultados ponen de manifiesto la importancia de seleccionar materiales capaces de mantener sus propiedades absorbentes bajo presión. En la práctica clínica diaria, una absorción insuficiente puede traducirse en fugas de exudado, deterioro cutáneo y necesidad de incrementar la frecuencia de las curas.
La preservación de la integridad de la piel perilesional constituye otro aspecto especialmente relevante. La evidencia clínica disponible muestra que la protección de esta zona favorece la progresión de la cicatrización y reduce complicaciones asociadas a la humedad mantenida.
Los resultados obtenidos deben interpretarse dentro de un enfoque integral del tratamiento de las úlceras venosas. En ambos casos, el apósito de espuma formaba parte de una estrategia terapéutica más amplia que incluía control de la infección, cura en ambiente húmedo, protección de la piel perilesional y terapia compresiva. Fundamental para este tipo de patologías.
La experiencia acumulada en el manejo de heridas crónicas demuestra que la compresión sigue siendo el elemento terapéutico más importante para corregir la fisiopatología de la insuficiencia venosa, mientras que los apósitos actúan optimizando el entorno local de cicatrización. Por este motivo, la elección del apósito debe individualizarse según el volumen de exudado, las características del lecho de la herida, el estado de la piel perilesional y los objetivos terapéuticos de cada fase del proceso de cicatrización.
La experiencia clínica presentada muestra que un apósito de espuma no adherente puede mantener sus propiedades de absorción, retención y protección cutánea cuando se utiliza bajo vendaje de compresión en úlceras venosas complejas. Los resultados observados incluyen control eficaz del exudado, ausencia de maceración perilesional, ampliación de los intervalos entre curas y evolución favorable hacia la cicatrización.
Aunque se trata de una serie limitada de casos clínicos, los hallazgos refuerzan el papel que desempeñan los apósitos de espuma dentro de las estrategias avanzadas de cura en ambiente húmedo aplicadas al tratamiento de las úlceras de etiología venosa.